Capítulo 1

Hola, me llamo Mar y vivo en Los Ángeles desde hace dos meses con mi padre Iván y mi hermana pequeña Jazmín –aunque todos la llamamos Jaz. Nos vinimos a vivir a Los Ángeles cuando mis padres se divorciaron. Primero fue difícil adaptarse: buscar nuevos amigos, el idioma... Tuve que lidiar con muchas cosas nuevas, pero me ha venido bien este cambio. ¡Incluso tengo novio! Cosa que en España no tenía. Se llama Taylor, es un año mayor que yo y me encanta. 
Subo a mi habitación –y la de mi hermana, por desgracia- rápidamente. Hoy cumplíamos cinco meses juntos y para celebrarlo me había invitado al cine. La música se podía escuchar desde fuera. Suspiré antes de abrir la puerta sabiendo la escena que me iba a encontrar al cruzar el umbral.


-¡That should be me feeling your kiss! –Cantaba Jaz de rodillas sobre la cama con un cepillo del pelo a modo de micrófono.

-Jaz, baja el volumen, por favor. Es insoportable escuchar al niño ese. –Gruñí mientras abría las puertas de mi armario.

-El niño “ese” tiene nombre, y a mi me encanta. Es dulce, guapo, cariñoso...-Replicó mi hermana enfadada parando la música de golpe.

-Creído… -añadí a su lista. 


Una cabeza asomó por la puerta de la habitación haciendo que Jaz y yo guardásemos silencio.


-Dejad de pelearos, siempre estáis igual. –Refunfuñó mi padre- Por cierto Mar, ¿Tu no habías quedado?

-Si, voy a vestirme y me voy. –Dije elevando mis brazos que sostenían la ropa que había elegido para que la viese.

-Es que ya son las ocho.


Abrí los ojos como platos al escuchar lo que mi padre me acababa de decir.

-¿¡Qué!? Ay madre, que llego tarde. Y todo por tu culpa enana. –Dije señalándole con el dedo antes de quitarme la camiseta ancha que llevaba para estar por casa.

-Es verdad, que habías quedado con tu novio tan perfecto, increíble y maravilloso –dijo en todo burlón.-


Me vestí rápidamente y me fui al cine casi corriendo. Si hubiese estado lejos de casa mi padre tendría que haber cogido el coche para llevarme y habría tardado el doble ya que era hora punta. El sonido a “gran ciudad” sonaba mas fuerte que nunca por la gente que salía del trabajo y se dirigía a sus hogares –o se iba de fiesta- no se podía dar nada por aludido en la ciudad que nunca duerme.  
No había ni rastro de Taylor.  Lo llamé varias veces pero lo único que me respondió fue la voz del contestador. No me podía haber dejado plantada. No el día que cumplíamos cinco meses juntos ¿O si? Solo faltaban 5 minutos para que empezase la película y él no venía. Tras preguntarme varias veces qué hacer con las dos entradas que tenía en la mano, decidí entrar con la esperanza de que llegase tarde. Miré mi móvil una ultima vez, lo puse en modo vibración por si me llamaba para que le diese su entrada y entré dudosa en la sala de cine para ver "Valentine's Day". Ya habían comenzado los anuncios y la sala estaba repleta. Pensé en darme la vuelta y salir hasta que vi un sitio libre.


-Perdona, ¿Está ocupado este asiento? –pregunté titubeante a un chico un tanto extraño que había al lado.

-No –dijo simple mientras me dirigía una mirada extraña.


Miré al chico raro unos segundos y fruncí el ceño al ver que llevaba un gorrito y encima la capucha de su sudadera. Tragué saliva y me senté sin saber si estaba haciendo lo correcto. A penas se le veían los ojos. Aclaré mi garganta y sentí su mirada sobre mi hasta que un cartón repleto de palomitas apareció delante de mí.


-¿Quieres? Tengo dos.- Me ofreció el chico extraño.

-¿Has venido solo? –le pregunté sin comprender la situación. 

-Mm… no, digamos que me han dejado tirado.- 


Elevé mis cejas en muestra de asombro sin dejar de mirar la pantalla.


-Entonces ya somos dos…-murmuré

-¿En serio? –Preguntó incrédulo mirándome y yo asentí- ¿Y quien es el imbécil que me ha dejado camino libre?


En mi boca se formó una sonrisa amarga. 


-Mi… novio.-titubeé dudosa. Después de esto no tenía claro como iba a llamarle.- ¿Y a ti?

-Una amiga.

-Ya –dije sonriente, incrédula.-

-¿No me crees? Yo creo que es posible la amistad entre hombres y mujeres.- Dijo vacilante, con una sonrisa más que perfecta en su rostro. –Menos contigo. Contigo eso no sería posible.


Sonreí ante su comentario. Tenía humor y era gracioso. ¿De dónde había salido?


-¿Cómo te llamas? –Preguntó sacándome de mis pensamientos.

-Mar. ¿Y tu?

-Me dicen JB.



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