Capítulo 41: Se que puedes hacerlo.


Justin: ¿Qué calle?


Y sin ser capaz de pronunciarla, le señalé un cartel en el que lo ponía. Rápidamente sus ojos se llenaron de desesperación, de necesidad de información, de angustia, pero un hombre mayor de unos 70 años, con un móvil en la mano, le quitó la intriga y le confirmó su mayor temor al llamar a los bomberos y pedir que se dirigieran al número 61 de Alfred Street.


Justin: ¡Mierda! (Exclamó pasándose las manos por su pelo)


Y casi sin darme cuenta comenzó a esquivar al público que miraba expectante esa catástrofe. Maldiciendo al destino interiormente le seguí hasta llegar yo también a primera fila. La situación era peor de lo que me había imaginado. La casa estaba envuelta en llamas que destruían todo lo que se les ponía por delante. Crujidos de maderas cediendo al paso del fuego horrorizaban a la gente y gritos ensordecedores de vecinos diciendo que había gente dentro te bloqueaban por completo y te destrozaban sin compasión. Cuando me quise dar cuenta, Justin había desaparecido de mi lado. El personal de bomberos junto con la policía llegó y comenzaron a acordonar la zona pidiéndonos que nos echásemos hacia atrás para poder hacer su trabajo. Comencé a buscar desesperadamente a Justin, comencé a preguntar a la gente que había allí que si lo habían visto y poca gente era capaz de responderme. La angustia creció en mi. Me negaba a pensar en que podía haberse metido allí dentro, pero tampoco era capaz de evitar no considerar esa posibilidad.



Finalmente, en una media hora, los bomberos lograron apagar el fuego por completo y se marcharon al igual que la ambulancia, que llegó un poco mas tarde, y la policía que tras preguntar a varios vecinos no les quedaba mas por hacer en aquel lugar. Yo, por mi parte, a penas podía sostenerme en pie. La muchedumbre comenzó a disiparse y yo no sabía ni siquiera donde meterme. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Lo que corría por mis venas no era sangre, debía de ser hielo, porque dolía, se hincaba como cuchillos, incluso quemaba. Llevaba la mirada perdida, intentando entender algo, asimilar lo que había ocurrido, aceptarlo… pero viendo la casa reducida a escombros costaba creer que debajo de todo quedase alguien con vida. Pero él no podía haberse quedado ahí ¿no?. Él… él es mucho mas fuerte que eso, a él siempre se le ocurren cosas que hacer en momentos complicados, el había tenido que salir de allí. No estaba debajo de ese montón de madera quemada,  era imposible… o eso quería pensar.

Me senté en un bordillo sujetándome la cabeza entre mis manos. La situación me iba superando lentamente y notaba como mis ojos no aguantarían por mucho tiempo más todo aquello. Una lágrima se deslizó por mi mejilla con cautela. No tenía muy claro que era lo que debía sentir. ¿A caso todo esto estaba sucediendo de verdad? ¿Era posible? A penas cogí aire y comencé a sollozar levemente. Busqué mi móvil en el bolso y me obligué a ponerme en pie segundos después. Busqué en la guía el número de mi padre con las manos temblorosas. Tenía que llamarle. Tenía que contarle todo lo que había pasado y que viniese a buscarme. Ni siquiera me encontraba bien. Al igual que mis manos, mis piernas parecían no poder ponerse firmes. Suspiré con dificultad por los sollozos y, de pronto, mi móvil comenzó a sonar. Miré la pantalla y la esperanza iluminó mis ojos al ver “El chico que te vuelve loca, llamando.” Rápidamente acepté la llamada.

Justin: ¿Juliett? (Escuché en un susurro)


Cogí aire todavía con dificultad pero notando como poco a poco mi corazón se iba calmando al haber escuchado su voz al otro lado.


Yo: ¿Justin? (Sollocé)


Hubo unos segundos de silencio al otro lado, que me impacientaron como si se hubiese tratado de siglos. Por fin le volví a escuchar.


Justin: ¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?


Advertí un tono de preocupación en su voz y no pude evitar que una leve sonrisa se dibujase en mi rostro. Estaba bien,  no sabía donde, pero estaba bien y eso era todo lo que me importaba.


Yo: No… (dije negando con la cabeza) ¿Dónde estás?

Jusstin: A eso iba (hizo una pequeña pausa) estoy en el hospital. Necesito que vengas.


Fruncí el ceño.


Yo: ¿En el hospital? ¿Estas bien?

Justin: Si…

Yo: Yo pensaba que… que no habías podido salir de la casa… (Dije ligeramente avergonzada)


Oí un pequeño intento de carcajada por su parte interrumpida por varias toses.


Justin: Y yo que creía haber conseguido que confiases un poco en mi, gatita… (Dijo con una voz áspera)

Yo: ¿Y… tu hermano? (Pregunté temerosa a la respuesta)

Justin: Por eso te necesito. Se que lo trajeron conmigo en la ambulancia. Necesito que te enteres en qué habitación está y cómo está… y que te lo lleves antes de que vengan los servicios sociales a por él.


Tragué saliva. Era fácil decirlo.


Yo: ¿¡Cómo!? Yo no puedo hacer todo eso sola… (Murmuré)

Justin: Si que puedes. (Dijo seguro.)

Yo: No, no puedo. ¿Cómo llego al hospital? ¿Cómo salgo de allí sin que nadie se de cuenta? ¿A dónde me lo llevo? ¿Y si está grave? ¿Y si los servicios sociales ya han llegado? Es demasiado. Yo no... (me interrumpió)

Justin: Escuchame… (Hizo una pequeña pausa) se que puedes hacerlo. Hiciste lo del internado tu solita ¿no? Primero: coge la camioneta para venir aquí.

Yo: No se conducir, Justin. (Dije impidiéndole que siguiera con sus indicaciones)

Justin: No es tan difícil, no te lo diría si creyese que no eres capaz de hacerlo… confío en ti. (unos segundos de silencio se volvieron a apoderar de la conversación) Cuando llegues, pregunta primero por mi hermano, pero no digas su nombre, ni el tuyo ni el mío.  Pregunta por su estado e intenta averiguar si están los de servicios sociales. Si están búscame a mí y yo me encargaré de distraerlos, si no, seguro que se te ocurre algo para sacarle de allí. En frente del hospital hay un hotel. Pide una habitación para dos personas y quédate allí con él hasta que yo te llame.


Suspiré pesadamente.


Yo: Bien. (Dije sin más)

Justin: Se que puedes hacerlo.


Colgó y metí el móvil en el bolso. Rápidamente me dirigí a la camioneta destartalada que Justin había robado y entré por la puerta del conductor. Eso ya me hizo sentir extraña. Arranqué el coche y puse mis manos firmes en el volante. No tenía que ser tan difícil...  no si al menos supiese donde estaba el hospital.


Entre frenadas bruscas, aceleraciones peligrosas, varias caladas del coche, gritos de conductores enfadados e indicaciones de varias personas, logré llegar… viva, por suerte.  Aparqué en el parking del hotel que anteriormente me había mencionado Justin y fui directa al hospital. Entré y me dirigí a la recepción. Una mujer de unos 50 años, rubia, estaba detrás del mostrador.


Mujer: Hola, ¿en que puedo ayudarle?

Yo: Hola… ¿sabe si está aquí ingresado el niño que sacaron de la casa incendiada de Alfred Street?


Permaneció dubitativa unos segundos.


Mujer: Mm… si, lo trajeron junto a otro chico hace una hora mas o menos.

Yo: ¿Sabe como se encuentra?

Mujer: Pues no se mucho, está en observaciones… nada grave, inhalación de humo y probablemente unas cuantas quemaduras. El chico con el que lo trajeron estaba bastante mejor, no tardarán mucho en darle el alta si no se la han dado ya. Es un milagro que el pequeño haya salido con vida de allí.

Yo: ¿No lograron salvar a nadie mas?

Mujer: No… (Contestó la mujer apenada) Al pobre se lo llevarán a una casa de acogida o a un orfanato en cuanto le den el alta y vengan los servicios sociales a por él…

Yo: Ya… (asentí apenada mientras me mordía el labio) Gracias. (Finalicé con una sonrisa amable)


Me alejé del mostrador y me dirigí a la sala de espera tratando de ocultar mis verdaderas intenciones. Permanecí allí unos minutos hasta que vi que la entrada del hospital se descongestionaba y la mujer del mostrador, que anteriormente me había atendido, se alejaba de su puesto de trabajo con varios papeles en la mano. Me puse de pie y con seguridad me adentré entre pasillos y pasillos sin saber muy bien hacia donde me dirigía. Cogí una bata blanca que encontré en un vestuario y no dudé en ponérmela. No había mejor manera de no llamar la atención que vistiendo igual que ellos.  Recogí mi cabello velozmente en una coleta alta y me dispuse a buscar la sección de observaciones donde poder encontrar a Derek. No me llevó mucho tiempo hacerlo. Tras caminar por pasillos con las paredes decoradas con animalitos sonrientes me detuve frente a una habitación donde un niño muy parecido a Justin dormía mientras una enfermera revisaba su diagnostico a los pies de la cama. Solo tenía que esperar a que saliese para entrar y poner en marcha el plan que no tenía. Suspiré. ¿Quién me mandaba a mi meterme en esos líos? Yo no sabía hacer ese tipo de cosas.

El ruido de una puerta cerrándose me sacó de mis pensamientos. Dejé varios diagnósticos en la mesa de donde anteriormente los había cogido para disimular durante la espera y me dirigí a la puerta de la habitación. La abrí fingiendo seguridad para intentar ocultar la manera exagerada en que temblaban mis manos. Cerré la puerta a mi espalda y me detuve observando al hermano de Justin. Unas cuantas magulladuras de dispersaban por su rostro y apenas unas pequeñas vendas se repartían por sus brazos cubriendo las quemaduras. Cerré la persiana veneciana que permitía que la habitación se viese desde el pasillo y le quité la mascarilla a Derek cuidadosamente. Cogí una sabana blanca de las que cubrían la cama y le envolví en ella como si se tratase de una manta, y él, de un bebé. Le cogí en brazos y salí de la habitación con la misma seguridad fingida con la que había entrado. Dejé la bata blanca en la primera habitación vacía que encontrar y sin detenerme, salí del hospital tan rápido como pude. Crucé la carretera que se interponía entre el hospital y el hotel y entré en el recibidor de este último. Pedí una habitación para dos personas la cual me dieron sin problemas.

Dejé a Derek tumbado en la cama de matrimonio que me había encontrado al cruzar la puerta de la habitación y le acomodé entre las sábanas para que continuase descansando plácidamente. Mi corazón latía desorbitado, la adrenalina corría por mis venas y mis extremidades se podía advertir el temblor que causaban los nervios. Saqué el móvil del bolso y marqué el número de Justin sin permitirme ni siquiera recargar mis pulmones de oxígeno. A este paso la que acabaría hospitalizada sería yo. Un tono. Dos tonos…


Justin: ¿Juliett? 


Oí su voz al otro lado e inmediatamente mi corazón cambió de ritmo.




No, no tengo perdón de Dios... se me ha ido la olla junto con la inspiración y entre ultimos exámenes y ahora estas dos semanitas de vacaciones que llevo no había escrito nada. Pero pienso recompensaros. Hoy llevo toda la tarde escribiendo y no va a ser en balde. Mañana acabo de escribir el próximo... y espero poder subirlo antes de que acabe el año ;) A este paso cada vez que suba capítulo os va a tocar empezar a leer la novela de nuevo para recordar de que iba... 
Proposito de año nuevo: No tardar tanto en subir nuevo capítulo. 
¿Y vosotras? ¿Cuales son vuestros propósitos para año nuevo? ashjbaehubhrbgu ^-^


Muack's!

5 comentarios:

  1. Acabo de meterme y he visto que has escrito, tenia ganas de seguir leyendo tu novela jajajaja, me encanta, y cuando tengas tiempo... ¿Podrias plantearte hacer una maraton? Jajajaj gracias, sigue escribiendo (;

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  2. Biiiieeeeeeen! Por fin subes capi :D Gracias!
    Parece que la cosa se va suavizando entre los dos y que Juliett va dándose un poco cuenta de sus sentimientos.

    Espero que tengas un buen comienzo de año y que sigas con la novela por mucho más tiempo.
    Un beso escritora.

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  3. Por fiiiiiiiiiiin!! Pues si eh,cuando empiezas a leer es como:"¿Por dónde iba la cosa?" pero bueno,enseguida vuelvo a acordarme de la historia jajaj
    Que fácil le ha sido salir del hospital con Derek y todo...en fin,cosas de novelas jujuju
    Justin no podrá estar más orgulloso de su gatita,en mi opinión,la debe comer a besos otra vez,no es para menos con lo que ha tenido que hacer ;)
    Ah,mi propósito para año nuevo es que se cumpla nuestro deseo,ya sabes,de la segunda forma (guiño, guiño, codazo, guiño):)

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  4. que bien que ya subiste el capitulo
    >< me encanto espero publiques pronto ;) y mi proposito de este año mmmmmm trabajar para conocer a justin bieber :P besos

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  5. Hayer ibas a subir otro, tardara mucho?? Me encanta tu novela, feliz 2013, besines

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