Capítulo 49: Jodido incomprensible.

Justin:¿Por qué eres tan bipolar? ¿Qué te he hecho yo ahora? (Preguntó alzando más la voz)


No obtuvo respuesta por mi parte y aceleró más el paso hasta detenerse justo enfrente mío. Evité mirarle a los ojos fijando mi mirada en el mapa. Le eché hacia un lado empujándole con mi mano para seguir el camino, pero él rápidamente me cogió del brazo y me empujó hasta que mi espalda chocó con el tronco de un árbol bruscamente. El mapa cayó al suelo y la mochila que nos habían dado también después de que Justin la tirase. Le mire a los ojos descubriendo una mirada impenetrable sobre mí. Odiaba que me mirase así. Estaba a poco menos de un metro de distancia.


Justin: Hasta que no me digas que coño te pasa no nos vamos a mover de aquí.

Yo: Pues entonces tenemos para rato…


Justin bufó resignado. Le estaba sacando de quicio y yo era totalmente consciente de ello.


Justin: ¿Por qué cambias de humor tan rápido? Hace unas horas estábamos durmiendo juntos y ahora ni me hablas.  ¡Ni siquiera me ha dado tiempo a hacer algo que te moleste! (Se llevó las manos a su cabeza y estiró de su pelo ligeramente) ¡No te entiendo!

Yo: Yo a ti tampoco. ¿A que se supone que juegas?


Justin frunció el ceño desconcertado. Iba a ser verdad eso de que no nos entendíamos.


Yo: Yo no soy el segundo plato de nadie, Bieber, y mucho menos el tuyo.

Justin: Brook te ha dicho que le besé. (Dijo tras sacar conclusiones)

Yo: Y que estuviste con ella hasta que se durmió. (añadí)

Justin: Y es verdad. (Dijo encogiéndose de hombros)

Yo: Imbécil.


Sonreí irónicamente y suspiré para después agacharme, coger el mapa de nuevo y continuar el camino. Justin cogió rápidamente la mochila y caminó veloz hasta ponerse a mi altura otra vez.


Justin: ¿Por eso crees que eres mi segundo plato? ¿A caso me metí yo en tu tienda para besarte o te obligué a que tú vinieras a la mía? (Esperó nuevamente una respuesta de mi parte que no llegó) Sabes perfectamente lo que estoy haciendo con Brook y por qué, y aun así ayer no recuerdo que te negases a besarme ni a dormir conmigo. Si te quieres enfadar conmigo y no hablarme, hazlo, pero que sepas que la única que debe aclararse y saber a qué está jugando eres tú. A veces hay que elegir entre lo que se quiere y lo que se debe hacer… (guardó silencio unos segundos) elige bien.


Le miré durante unos segundos y después perdí mi mirada en el mapa mientras seguíamos caminando ¿Qué elija bien? Dudaba que eso pudiese ser posible estando él en una de las opciones. No podía elegir. No sabía lo que quería y tampoco sabía lo que debía hacer. Me asustaba saber la respuesta si me lo planteaba.



No fue un rayo de luz lo que me había despertado esa mañana, si se podía decir así ya que no había podido pegar ojo en toda la noche. Las razones del porqué las desconocía, solo sabía que me había resultado imposible cerrar los ojos y simplemente dejar de pensar. Él ocupaba la mayor parte de mi cabeza muy a mi pesar. Desde el ultimo día de la acampada no le había visto ni había hablado con él . Justin se había hecho cargo de Derek a partir de que volviese en el carga equipaje del autobús, escondido entre maletas. No sabía nada, ni de Derek ni de él. La relación (si es que se podía llegar a llamar así) que tenía con Brook se había enfriado hasta el punto de congelarse y ella continuamente se comía la cabeza pensando en que era lo que había hecho mal. Yo la escuchaba pacientemente e intentaba aconsejarle de la mejor manera posible pero lo unico que conseguía era sentirme cada vez peor y peor. Lo unico bueno de esta ultima semana era que ya había acabado el curso y el verano había entrado con más fuerza que nunca.
Las notas habían ido bien. No eran tan altas como en años anteriores pero esta vez me conformaba. Con todas las faltas a clase por el accidente era casi un milagro que no hubiese suspendido ninguna.
Mi padre había llegado esta madrugada a casa y eso era lo unico que hacía que mi estado de ánimo no estuviese en el subsuelo. Pronto le darían vacaciones y estaba impaciente por saber a que destino nos iríamos este verano. Mis padres lo planeaban todo con antelación pero a Nora y a mi nos lo decían solo unos pocos días antes, ya era como una tradición y como tal, no quería que desapareciera por mucha intriga que me causara. Este verano tenía más ganas que nunca de escapar y de convertirme en otra persona. En alguien que no fuese tan cobarde y que no le diese miedo tomar malas decisiones… pero estaba claro que eso no iba conmigo. Yo no era así y por mucho que a veces lo quisiera, no iba a cambiar, no sabía cambiar.

Al volver a casa vi un coche más aparcado al lado del nuestro. Solté a Inka en el jardín y rápidamente abrí la puerta de casa. Reconocí las voces y me avergoncé de aparecer en escena de esa manera. Si alguien me hubiese avisado de que vendrían tan pronto para ayudar a prepararlo todo, no me hubiese planteado sacar al perro a pasear. Maldije mi mala suerte.


Mery: Juliett, cielo ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte! Cada día estás más guapa. (Dijo dandome dos besos mientras yo solo pensaba en subir rápido a mi cuarto y darme una ducha)

Yo: Gracias (Respondí tímidamente)


Seguidamente apareció Dylan, que conversaba animado con mi padre y no dudó ni un segundo en darme también dos besos. Mi padre le imitó.


Papá: Esta mañana pensaba que del calor te habías evaporado de la cama. Me alegra estar equivocado. (Dijo gracioso. Dylan rió con él)


Sonreí como siempre que él decía una de sus tonterías. Mi madre llamó a Mery para que le ayudara y mi padre y Dylan se fueron hacia el jardín donde supuse que estarían preparando todo para la comida. Escuché las risas de Nora y Matt que también provenían de allí, pero me faltaba una persona. Mery y Dylan no le habrían permitido faltar así que intenté no pensar mucho en ello y pensé que igual vendría más tarde. Le di credibilidad a esa idea y subí las escaleras hasta mi habitación para darme una ducha rápida y estar algo más presentable. Me quité la ropa en el baño y antes de deshacerme también de la ropa interior me di cuenta de que no tenía ninguna toalla para luego secarme. Permanecí unos segundos en silencio para asegurarme de que todo el mundo se encontraba en el piso de abajo y, cuando no tuve ninguna duda de que eso era así, salí rápidamente al pasillo para entrar al baño principal, el que prácticamente no usábamos y se quedaba mas bien delegado para las visitas. Cerré la puerta detrás de mí y, al hacerlo, una ráfaga de aire con olor a tabaco me anuló por completo el sentido del olfato. Casi se me para el corazón. Estuve a punto de dejar de respirar ese aire tóxico cuando le vi apoyado en la ventana.

Sería difícil describir la forma en la que me miró. Él, de por si, era dificil de describir. Demasiados pequeños gestos casi imperceptibles en su rostro, demasiados sentimientos ocultos bajo sus ojos… Creo que no te he echado de menos aunque mis latidos parecen gritar lo contrario, pero ellos no cuentan; tu los descontrolas.
Me miró impasible pero con más dureza que de costumbre. Dirigí mis ojos al cigarrillo que sujetaba entre sus dedos y seguí el paseo que hizo hasta llegar a sus labios. Odiaba que la gente fumase pero en el lo veía algo tremendamente sexy. ¿Desde cuando fumaba? Sus ojos se desviaron de los míos para pasearse por mi cuerpo semi-desnudo que había olvidado por completo y faltó tiempo para que la sangre subiera a mis mejillas. Rápidamente cogí una toalla y me tapé con torpeza. Sus ojos volvieron a encajar en los míos. ¿Por qué no haces ningún comentario tonto de esos tuyos? ¿Por qué ni siquiera aparece en tus labios una sonrisa de esas prepotentes que tanto odio? No hicieron falta palabras para darme cuenta de que algo iba mal, algo que en esos momentos no sabía lo que podía ser y que tampoco me dio tiempo a averiguar. Salió del cuarto de baño tan rápido como pudo, evadiendo mis preguntas y casi huyendo de mi. ¿Qué había sido eso? Mi mente trabajaba a velocidades vertiginosas para intentar averiguar que problema tenía Justin conmigo.

Todos estaban esperándome. Salí por la puerta de atrás al jardín, y me encontré con una mesa decorada con detalles verdes, azules y bastantes flores. Se habían tomado en serio eso de dar la bienvenida al verano. Mi madre me hizo una mueca recriminándome haber tardado tanto y hacerles esperar, pero no había sido mi intención, en la ducha me había aislado del mundo mientras buscaba respuestas sin éxito. Me senté rápidamente y comenzó una conversación animada. Justin no sonreía, no miraba a nadie, simplemente permanecía con la cabeza agachada y su mirada fija en el plato. Esa situación me estaba poniendo nerviosa pero nadie más, a parte de mi, parecía darse cuenta. Me estaba poniendo enferma de pensar que estaba enfadado conmigo. ¿Qué razones tenía para estarlo? ¡Yo no le había hecho nada para que ni siquiera me dedicase una mirada. Jodido incomprensible…


Mery: ¿Te ha dicho algo Justin? (Dijo sacándome a la fuerza de mis pensamientos. Ella sonreía feliz)


Justin le miró algo aturdido.


Yo: No, ¿algo sobre qué? (Dije yo esta vez intrigada, quizás tenía que ver con lo que le ocurría)

Mery: Que no ha suspendido matemáticas gracias a ti y a tus clases particulares, principalmente. Pasa de curso completamente limpio.

Yo: Me alegro muchísimo (Dije con una sonrisa mientras le miraba)


Justin fingió otra sonrisa mirándome y la conversación se desvió rápidamente de nosotros. Los mayores continuaron hablando ajenos a todo el drama que se estaba viviendo en mi mente.

No me pensaba mirar, ya estaba claro. Había cogido el móvil y parecía no tener ni la más minima intención de despegar sus ojos de él. Era frustrante. Mery se levantó de la mesa en la que ella, Dylan y mis padres seguían hablando animadamente después de acabar de comer. Justin, los pequeños y yo nos habíamos alejado de ellos. Matt y Nora jugaban con un pequeño balón por el borde de la piscina y Justin y yo estábamos en el césped. Mery se agachó un poco para estar mas o menos a nuestra altura.


Mery: Justin, me prometiste que irías a casa de la señora Catherine. Le dije recogerías los libros viejos de su marido para venderlos el sábado que viene en la feria de libros de segunda mano…


Justin levantó la vista del móvil y miró a Mery dedicándole un suspiro pesado.


Mery: Te comprometiste... (le recriminó)

Justin: Lo se…

Mery: No será mucho tiempo… me dijo que tenia las cajas preparadas en la entrada.

Justin: ¿Las cajas?

Mery: ¿Qué creías que ibas a recoger? ¿Solo un libro? (suspiró y relajó su rostro) Si a Juliett no le importa puede ir contigo y echarte una mano. (me dedicó una sonrisa dulce)

Yo:: No, no me importa, no tengo nada importante que hacer. (Dije devolviéndole la sonrisa)

Mery: Entonces ya no tienes excusa. Toma. (le dio las llaves del coche) y lleva cuidado.


Justin suspiró pesadamente de nuevo y se puso en pie. Le miré buscando algún tipo de reacción con respecto a que yo le acompañase, pero de nuevo no encontré nada. Me incorporé y salí caminando detrás de él. Nos despedimos de nuestros padres y salimos de la casa en dirección al coche.


Justin: No hace falta que vengas.


Fruncí el ceño aunque no pudiese verme ya que iba unos pasos más adelantado.


Yo: Quiero ir.



Sandra ha vuelto lalalalala ;)


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2 comentarios:

  1. NUESTRA SANDITA HA VUELTOOOOOOOO. ¡¡¡POR FIN!!!

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  2. Sandra! Hermosa que bueno que volviste ya se extrañaba,el Capitulo OMB! Me encanto todo,ese Justin & la parte del Baño Dios! Simplemente lo ame,bueno espero estés bien te mando un besote!;3

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