Capítulo 54: Quiero saber todo lo que pasa.

Brook: ¿Sabes qué, Juliett? ¡A la mierda los zapatos! (Gritó riendo antes de lanzarlos contra los árboles)


Fruncí el ceño y suspiré llevandome las manos a la cabeza por unos segundos. ¿¡Qué coño estaba haciendo!? Le agarré de nuevo para volver a intentar levantarla, pero paré al creer haber visto el reflejo de una luz en las hojas de los árboles. Miré rápidamente a mi derecha y luego a mi izquierda descubrí las luces de un coche que se acercaba a bastante velocidad. Mi corazón comenzó a acelerarse y la adrenalina se disparó por mis venas. Comencé a tirar más fuerte de Brook para intentar levantarla o simplemente arrastrarla hasta un lugar seguro, pero apenas podía desplazarla unos centímetros. 



Yo: ¡Brook! ¡Joder, levanta! (Grité exasperada)


Brook: Ya voy, ya voy… no me grites. (Dijo llevándose las manos a la cabeza y haciendo movimientos lentos)



Cogí rápidamente uno de sus brazos y lo pasé por encima de mis hombros. La música alta que llevaba el coche comenzaba a aproximarse. Oí un grito de alguien conocido, pero estaba demasiado concentrada en Brook como para centrarme en quien era y qué decía. Conseguí ponerla de pie y tiré de ella para alejarnos de la carretera pero volvió a tropezar y a caer de rodillas en el suelo. Solo escuchaba su risa y la música del coche cada vez más fuerte. De pronto todo pareció descender de velocidad. Giré mi cabeza hacia la izquierda y los faros del coche me deslumbraron mientras agarraba de nuevo el brazo de Brook. Oí un fuerte grito con mi nombre y volví a mirar hacia la izquierda donde me encontré con él coche prácticamente encima nuestro. Los músculos de todo mi cuerpo se bloquearon impidiendome reaccionar y moverme. El miedo se apoderó de mi cabeza prohibiendome pensar y solo me dio tiempo cerrar los ojos con fuerza, deseando desaparecer o que todo fuese una pesadilla, antes de sentir un fuerte impacto en el lado derecho de mi cuerpo. 



__________


Yo: ¿Qué… qué ha pasado? (Murmuré débilmente mientras abría los ojos e intentaba acostumbrarme al constante taladro que había en mi cabeza)



Pude ver a mi madre con la tenue luz de la habitación del hospital. Odiaba el olor a alcohol y a desinfectante de esos lugares así que no me costó mucho adivinar donde estaba. El rostro de mi madre transmitía cansancio y tenía las mejillas humedecidas y los ojos rojos. Gemí suavemente al acentuarse el dolor de cabeza. Los recuerdos de la ultima vez que la había visto así eran los culpables. ¿Era posible tener tan mala suerte? Sus ojos se iluminaron al escucharme y se acercó para acariciarme suavemente la cara. 



Mamá: Hola, cielo… (murmuró con una pequeña sonrisa)


Yo: Hola. (dije con la voz rasgada)


Mamá: Descansa, cariño (Me susurró pasando sus dedos entre mi cabello)


Yo: ¿Y Brook?... ¿Dónde está? ¿Está bien? (Pregunté haciendo muecas de dolor. La cabeza me iba a explotar)


Mamá: Si, tranquila, Brook está bien, mi amor… (Dibujó una sonrisa forzada en su rostro y volvió a acariciarme la mejilla) Duermete.



Asentí y cerré los ojos con lentitud mientras una enfermera entraba a la habitación para, probablemente, colmarme de analgésicos. Sentí la calidez de los labios de mi madre sobre mi frente y en seguida relajé mis hombros. Las imágenes del accidente aparecían como flashes en la oscuridad de mis pensamientos. La luz del coche que me cegó parecía deslumbrarme con la misma intensidad. El sonido del coche frenando continuaba resonando en mis oídos. El dolor del golpe contra el suelo y el de la piel arrastrándose por el asfalto seguía acelerando mi corazón y taladrándome la cabeza. Tuve suerte. De alguna manera, fue así. Todavía podía sentir la presión de unos brazos sobre los míos justo unas milésimas de segundo antes de que el coche pudiese alcanzarme. No chocó contra mi, no me rozó, ni siquiera un poco. Mi cuerpo cayó al suelo antes de que eso pudiera suceder, después las imágenes se volvían borrosas. Noté unos dedos acariciando el dorso de mi mano y abrí los ojos lentamente por segunda vez. Parpadeé varias veces al verlo todo borroso, mi cabeza daba vueltas y mi respiración era calmada. La medicación estaba haciendo su efecto. 



Justin: Hola  (Susurró con una voz grave)


Yo: Hola. (Respondí casi de forma inaudible. No me esperaba verle aquí) 



Siguió pasando sus dedos por mi mano con suavidad, calmando más mi respiración si eso era posible. Cerré los ojos por la calidez y tranquilidad que inspiraban sus caricias. 



Justin: No se te puede dejar sola, nena… (murmuró)



El cansancio era evidente en su voz y en sus ojos pero aun así no perdía el sentido del humor. Sonreí levemente y abrí mis ojos adormilados. Todo mi cuerpo pedía a gritos dormir, pero yo no quería. Quería estar consciente en todo momento, saber qué ocurría a mí alrededor, quién entraba y quién salía. La última vez que descansé en un hospital hasta arriba de analgésicos nada acabó como debería haber sido y no podía permitir que eso volviese a suceder.



Justin: ¿Estás bien?


Yo: Si (mascullé todo lo fuerte que pude)


Justin: Deberías dormir, nena. Además, con todo esto que te han puesto ahí no creo que te resulte muy difícil  (dijo lanzándole una mirada al gotero para conectar en pocos segundos de nuevo con mis ojos.)



Otra leve sonrisa se dibujó sobre mis labios y él multiplicó la suya por dos. Parpadeé lentamente un par de veces intentando ignora el dolor de mi cabeza, ahora mas débil. Borré mi sonrisa y un gesto amargo se apoderó de mi rostro. Aparté la mirada de Justin y la clavé en la sábana blanca que me cubría hasta la cintura. 



Yo: Intento no hacerlo. (Dije pausadamente)


Justin: ¿Por qué? (Preguntó sentándose en la silla que había al lado de la cama sin soltar mi mano)


Yo: Quiero… saber todo lo que pasa. (Respiré hondo) No quiero que me oculten nada como… como la última vez. 


Justin: Pues es una estrategia de mierda, acabarás durmiéndote...


Yo: Gracias por tu apoyo (susurré con ironía)


Justin: Pensaba que querías que nadie te ocultase nada, ¿no?



Asentí con una media sonrisa y suspiré. Miré durante unos segundos como Justin jugaba con mis dedos. En momentos especiales sabía como ser adorable aunque la mayor parte del tiempo decidiera ser un imbécil bipolar e incomprensible. Subí la mirada hacia él, que parecía haber estado observándome todo el rato, sin separar los ojos de mi ni un solo segundo. Su pelo estaba completamente despeinado y algunos mechones sueltos caían sobre su frente. La camiseta que llevaba tenía algunas manchas de sangre y unas cuantas magulladuras en la tela. Ni siquiera había ido a casa a cambiarse y debía de ser bastante tarde. 



Justin: ¿Qué? ¿Te gustan las vistas? (Murmuró con una sonrisa amplia al ver que le estaba analizando por completo)



Mi sonrisa fue interrumpida por un bostezo y tras él, cerré los ojos unos segundos para seguidamente volver a mirarle. 



Yo: No has ido a casa a cambiarte (susurré)



Él negó con la cabeza y soltó mi mano para pasar la suya por su pelo, llevando los mechones que caían por su frente hacia atrás. 



Justin: Subí contigo en la ambulancia y de camino avisé a Mery y a Dylan… que ahora deben de estar cuidando de tu hermana y de Matt. 



Suspiré. No me acordaba de nada después del golpe contra el suelo.



Yo: ¿Y… y Brook? ¿Subió alguien con ella en la ambulancia?



Justin suspiró y tragó saliva a la vez que tensaba su rostro. Se encogió se hombros y negó con la cabeza. 



Justin: No lo se, nena… a ti te metieron rápido en la ambulancia. Con ella se quedaron más tiempo. 


Yo: ¿Sabes como está?



Volvió a negar con la cabeza y cogió de nuevo mi mano para acariciarla. Dirigí mi mirada al techo blanco de la habitación y respiré hondo. 



Justin: Ey, no te preocupes, Juliett, estará bien. 



Pasó la mano que le quedaba libre por mi mejilla, dándome pequeñas caricias suaves y yo asentí levemente mientras le miraba creyéndole o al menos intentando hacerlo. La puerta de la habitación se abrió para dejar paso a una enfermera y Justin se puso de pie. Soltó mi mano y me cogió la cara con extremo cuidado para dejar un beso dulce en mi frente. Al separarse mantuvo el contacto con mis ojos y me dedicó una pequeña sonrisa.



Justin: Me voy a casa, es tarde y tú tienes que descansar. Duerme y trata de no pensar mucho ¿vale? 



Susurró, me dedicó una última sonrisa y salió justo detrás de la enfermera.



_________

Dos días más tarde...


El ruido de una puerta cerrándose de golpe hizo que mis ojos de abrieran exaltados, temerosos. 



Justin: Lo siento.



Gruñí haciendo caso omiso a la disculpa. Me incorporé levemente en la cama llevando una de mis manos a la cabeza e intentando acostumbrarme a la luz que iluminaba toda la habitación. Mi habitación. De paredes fucsia y no blancas. Con olor a tostadas y a café recién hecho y no a hospital. Con el calor particular que se siente al volver a casa, al hogar. Sonreí feliz, alegre de haber salido del infierno que para mi suponía estar en un hospital y me dejé caer  sobre mi almohada. Giré la cabeza para mirar la hora en el despertador de mi mesita de noche y me incorporé esta vez bruscamente, provocando un dolor agudo en mi cabeza. Hice una mueca de dolor y un leve gemido se escapó de mi boca. Lentamente me volví a echar hacia atrás hasta apoyar mi espalda en el colchón mientras oía una risa ahogada a mi lado. 



Justin: Te has levantado con energía, gatita (Vaciló mientras ponía una bandeja con comida en la mesita de noche)



Le dediqué una sonrisa irónica.



Yo: ¿Por qué me habéis dejado dormir tanto? (Dije entre quejidos sin levantar mucho la voz) Son las cinco y media (Murmuré con cierta frustración)


Justin: Tus padres me han dicho que tenías que descansar y aunque no me lo hubiesen dicho no te habría despertado de todas formas. 



Rodé los ojos  mientras me entregaba una aspirina y un vaso de agua. No le pegaba ser el chico adorable que estos días estaba siendo. 



Justin: Es para el dolor de cabeza (aclaró y yo asentí antes de echármela a la boca e incorporarme lo suficiente como para no atragantarme con el agua) Te he hecho un sándwich por si tenías hambre. 


Yo: ¿Dónde están mis padres? (Pregunté ignorándole por completo)



Humedeció sus labios y tensó la mandíbula sutilmente. 



Justin: No lo se, han dicho que ahora vendrían. (Hizo una pequeña pausa) Deberías comer algo. 


Yo: ¿Cuánto tiempo llevan fuera? (Dije ignorándole de nuevo)


Justin: Una hora o así...



Fruncí el ceño. ¿Un martes? ¿A las cinco y media de la tarde? Estaba casi segura de que me habrían dicho algo esta mañana al salir del hospital, cuando me dieron el alta. 



Yo: ¿Y Nora?


Justin: Viendo los dibujos en el salón.



Ágilmente eché la fina sábana que me tapaba hacia atrás y me puse de pie. Justin me lanzó una mirada de desaprobación al instante. 



Yo: No me mires así. El doctor ha dicho esta mañana que solo tengo unas cuantas magulladuras por la caída y bueno, un chichón en la cabeza… pero no estoy inválida (le recriminé)


Justin: ¿Un chichón en la cabeza? Tuviste una conmoción, tienes que descansar (miró la bandeja con el sándwich que había puesto en la mesita de noche) y coger fuerzas. 



Suspiré exasperada y caminé hacia la puerta.



Yo: Lo que tu digas.



Atravesé el pasillo hasta llegar a las escaleras con total normalidad aunque de vez en cuando las piernas me flaqueaban. Con cada escalón que bajaba un leve dolor aparecía de forma intermitente en mi cuello mientras que, por otra parte, los pinchazos de mi cabeza estaban a punto de desaparecer por completo. Justin me seguía de cerca, casi sin dejar espacio entre mi espalda y su pecho. Al oir nuestros pasos Nora apartó la mirada de la televisión para clavarla en nosotros. Justin se puso a mi altura.



Nora: Perdón, no quería despertarte. (Dijo mientras cogía el mando a distancia para quitarle voz)


Yo: No, tranquila, no me has despertado. (sonreí levemente) ¿Sabes donde están mamá y papá?



Se encogió de hombros y miró a Justin unos segundos para después volver a mirarme a mi.



Nora: No se, han dicho que ahora vendrían.



Asentí, miré unos segundos con recelo a Justin y me dirigí a la cocina a por otro vaso de agua. Antes de llegar y atravesar el umbral de la puerta, el teléfono fijo, que estaba en un pequeño mueble acompañado de unas cuantas fotos familiares, comenzó a sonar. Cambié mi dirección y fui hacia él. Un tono. Dos tonos y descolgué. Justin se colocó a mi lado, mirándome con atención. 



Yo: ¿Si? (Pregunté al no reconocer el número que aparecía en la pequeña pantallita)


-¿Juliett? ¿Eres tu, cielo? 



Rápidamente reconocí la voz de mi abuela. 



Yo: ¡Abuela! Si, si, soy yo. (Dije sonriente)


Abuela: Oh, cariño. Tu padre me llamó ayer contándome lo del accidente. Me alegra que ya estés en casa. ¿Estás bien?


Yo: Si, solo me duele un poco la cabeza, pero es normal por el golpe y eso... (dije quitandole importancia)


Abuela: Pensaba que tus padres ya habrían llegado a casa. (suspiró) Solo de pensar que te podría haber pasado a ti lo mismo que a tu amiga... (guardó silencio unos segundos) Tuviste mucha suerte. 



Miré a Justin algo confusa. Él apartó su mirada de mí y pasó una mano por su pelo mientras permanecía cabizbajo. El corazón se me comenzó a acelerar e inmediatamente todos mis sentidos se pusieron alerta.



Yo: Si… (murmuré sin saber que decir, mirando fijamente a Justin)


Abuela: Se que es muy fácil decirlo pero tienes que ser fuerte, cariño. Ella… ella siempre estará a tu lado.- 



Aparté el teléfono de mi oído y lentamente la voz de mi abuela se fue disipando por toda la habitación. Justin levantó su cabeza y me miró con una mezcla de compasión y tristeza.  Negué con la cabeza lentamente, confundida, con el estómago revuelto y una presión agonizante sobre mi pecho. No. Esto no podía estar pasando. Otra vez no. 





¿¡Por qué!? ¿¡Por qué le tiene que pasar todo esto a ella!? ¿¡POR QUÉ!? Justin es tan asdjbnbchbevehrjne en esos momentos... yo quiero uno así para mi. Lo exijo! Está con ella, cuidándola y acariciándole y ajbvehbverbejh
Siento haber tardado en escribir pero hay buenas noticias para vosotras y es que tengo otros 2 capítulos más esperando ser publicados. Lalalala. Pero no será hoy. Igual mañana o pasado. Depende de los comentarios que hayan y de las vistas que haya tenido el capítulo. No es chantaje. Yo eso no lo hago. Nunca. ¿¡YO!? ¿¡CHANTAJISTA!? Para nada. En absoluto. No me odiéis mucho. Vais a adorar los próximos capítulos, solo necesito algunas horas para disfrutar de mi maldad :P
Gracias por leer(me) 



¡SI HAS LEÍDO ESTE CAPÍTULO HÁZMELO SABER!

7 comentarios:

  1. ME ENCANTO! Quiero un Shastem para mi :(
    Pobre Juliet, siempre le tienen que pasar estas cosas. Ella no se lo merece :(
    Debes seguirla! Me encanta!

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  2. NO, NO, ¡NO! ¿Por qué tienes que ser tan cruel? *se va a una esquina y lloriquea desconsoladamente*

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  3. Casi me convulsionó!! Cuando veo que subiste,tanta espera valio la pena,pero OH POR DIOS!!!el capi estuvo súper pero Brock por que?por que? Dios Sandra no me dejes asi!! Pero Justin es asdfghjklñ seguilo pronto! Un beso linda!!

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  4. AY DIOS MIOOOOOOOOOOO, QUE LLORO, JO. ¿POR QUE LE TIENE QUE PASAR TODO A ELLA? QUE INJUSTO :`(
    Y JUSTIN QUE MONO, ASDFGHJKL.
    SUBE PRONTITTTTTO CIELO
    UN BESO
    <3

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  5. QUE INTRIGAA, QUIERO LEER EL SIGUIENTE YAA!!

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  6. Que emoción tia!!! Seguilo pronto! Me re encanto este capi! Te mando un beso!!

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  7. Genial, sube pronto el siguiente :)

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