Capítlo 56: Ángel.

La lluvia no había dejado de caer en toda la tarde y los rayos de luz ocultos tras las nubes ya habían desaparecido por completo. Estaba sola, aislada y lo único que me rodeaba en esos momentos era la oscuridad de la noche y el frío que las gotas de lluvia iban dejando en mi piel. No lograba callarlos, no conseguía que mis pensamientos guardaran silencio ni siquiera por un segundo y me taladraban la cabeza dejando un dolor constante en ella al que ya me estaba acostumbrando. Podía escuchar el silbido del viento y las hojas de los árboles moverse al compás junto con los truenos que indicaban que la tormenta iba a seguir durante toda la noche. De todo lo que en esos momentos sentía, el miedo estaba en grandes porcentajes; pero no a una tormenta, o a la oscuridad. Era un miedo más complejo, más difícil de entender; miedo a la vida.

Abracé más fuerte a aquella “piedra” a la que llevaba pegada toda la tarde. No me importaba estar llenándome de barro las piernas, ni el pantalón, ni ir descalza. Allí me sentía segura. Pasé mis dedos suavemente por cada letra que había gravada en ella, y después por los números que habían más abajo. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había hecho esos mismos movimientos y también de cuantas horas llevaba ahí tirada sin parar de llorar. Me sentía como si estuviese pagando las consecuencias de haber cometido un error enorme, como si el mundo hubiese decidido romperse justo encima de mí, como si el cielo se estuviera cayendo a pedazos. Esa era la razón por la que no había dudado ni un momento a dónde necesitaba ir después de salir de casa corriendo. A sus brazos.



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-Hey, tu eres más que “la novia del capitán del equipo de fútbol” eh! Eso tenlo claro. Y mira, esto es una cosa entre tú y yo, es una cosa nuestra y nadie va a hacer que deje de serlo. Que le den al resto del mundo ¿vale?, que les den a las chicas que van detrás de mi y a los tíos que se mueren por tus huesos, yo solo te quiero a ti… 

Asentí y noté como sus labios suaves y carnosos rozaban los míos suavemente. Atrapaba mi labio inferior y lo soltaba, así varios segundos más hasta que él se separó para decir algo… 


-Siempre voy a estar a tu lado, siempre, cuando llueva a cántaros o cuando brille el sol con intensidad, en primavera, en verano, en otoño o en invierno… siempre, incluso cuando el cielo parezca estar a punto de caerse en pedazos, pequeña…




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Me abracé con más fuerza a lo que me quedaba de él, a parte de los recuerdos y las fotografías. Él era la clase de personas que el mundo necesitaba. El chico perfecto que cualquier chica hubiese querido tener. El novio perfecto, el hijo perfecto, el amigo perfecto. Demasiado bueno como para pertenecer a este mundo. Por eso se fue, o él se lo llevó, porque merecía algo mejor. Y se llevó media vida mía con él, media vida que ahora me habían vuelto a arrebatar, justo cuando creía comenzar a recuperarla.

La luz de una linterna rebotaba entre las ramas de los árboles y el sonido de unos pasos aproximándose a mí ni siquiera me estremeció. Estaba como petrificada, agotada física y psíquicamente, y aunque hubiese tenido miedo y hubiese querido huir, habría sido completamente inútil. Me faltaban fuerzas, estaba helada, mojada y repleta de barro; en el caso de que fuese algo parecido a la muerte lo que se me aproximaba, no me asustaba, de todas formas parecía que siempre encontraba la forma de esquivarme. La linterna me alumbró y pronto los pasos se detuvieron justo en frente de mí. Supongo que la muerte no lleva zapatillas ni tiene un pelo precioso aunque le hayan caído mil litros de agua encima. Agradecí que no me alumbrase directamente a la cara y que dejase la linterna a un lado al ponerse de cuclillas frente a mí. No hubiese aguantado bien un cambio de luz tan brusco. Pasó una mano por mi mejilla, acariciando y apartando el cabello mojado que se había adherido a ella.


Justin: Dios, estas helada… (murmuró con una voz profunda) Vamos


Separó con tacto y suavidad uno de mis brazos de la lápida de Tyler y yo quité el otro por mi propia cuenta con lentitud.


Justin: Vamos a casa. (susurró suave y pasó uno de mis brazos por su hombro para lograr ponerme en pie)


La lluvia, la humedad y el viento frío parecían haber congelado mis huesos y cada paso implicaba un gemido ahogado. Justin llevaba más de la mitad del peso de mi cuerpo sobre sus hombros, cosa que agradecí ya que mis piernas me temblaban como nunca antes lo habían hecho. Pronto llegamos al aparcamiento del cementerio y me soltó dejándome apoyada en el coche de Mery y Dylan. Abrió el maletero y sacó una manta que me puso cuidadosamente sobre mis hombros sin dejar de mirarme a los ojos. Me abrió la puerta de copiloto y me ayudó a entrar antes de rodear todo el coche para subir al asiento del conductor. Cogió su móvil unos segundos, escribió algo con él y arrancó el motor para comenzar a conducir tranquilo y en silencio. Dirigí mi mirada a la ventanilla, repleta de gotas de lluvia, y tras pocos segundos desvié mis ojos al espejo retrovisor. Mi reflejo hizo que me estremeciera por unos segundos. Mis ojos estaban rojos, el pelo completamente empapado y manchado de lodo por las puntas, y las mismas manchas se podían encontrar también por mi cara. Suspiré pesadamente haciendo que la mirada de Justin se clavase en mí por unos pocos segundos. Estaba destrozada completamente, agotada, pero no quería ir a casa. No quería ver a mi madre llorando por haberse preocupado por mí, ni a mi padre consolándola, ni a mi hermana asustada por no entender bien la situación. No quería llegar a casa, allí habían demasiadas cosas que me recordarían a Brook, demasiados recuerdos que solo provocarían que más lágrimas atravesasen mis mejillas y no consiguiese pegar ojo en toda la noche. Si solo pudiera desconectar mis sentimientos, mi cabeza…
De pronto un giro inesperado me hizo mirar asustada a la carretera, que ya había desaparecido delante de mí. Fruncí ligeramente el ceño al ver que Justin estaba aparcando enfrente de la casa a la que me llevó después de recoger los libros de la Señora Catherine, la casa que compró para Kristine y Zayn. Apagó el motor y salió del coche. Fue directo al maletero, cogió algo y se dirigió hacia mi puerta para abrirla y ayudarme a salir. Me abracé con fuerza a la manta que me rodeaba al notar el agua helada de la lluvia en mis pies desnudos, y el viento frío entrando por cada poro de mi piel. Justin pasó su brazo por encima de mis hombros cubriendo la mitad de mi cuerpo con el suyo, protegiéndome, y entramos a la casa antes de que la lluvia acabase empapándonos más todavía. La casa seguía teniendo ese olor a nuevo que tanto me gustaba. Justin encendió una luz tenue en el salón y dejó las llaves encima de la pequeña mesa que había delante del sofá y del sillón a juego. Volvió a pasar su brazo por mi hombro y comenzamos a subir las escaleras lentamente, al ritmo necesario para que mis piernas no fallaran. A cada paso que daba iba dejando un rastro de barro y agua, pero a Justin no parecía importarle. Al llegar arriba abrió una puerta, encendió la luz y me indicó que entrase para después hacerlo él. Era el cuarto de baño que estaba presidido por una bañera blanca bastante grande de estilo antiguo con patas de metal. Justin dejó lo que había cogido del maletero en el lavabo y fue entonces cuando vi que se trataba de una pequeña mochila negra. Se dirigió hacia la bañera, tapó el desagüe y abrió el grifo del agua caliente haciendo que comenzara a llenarse. Cuando estaba llena algo más de la mitad, cerró el grifo y se dirigió a mí, que estaba completamente paralizada en medio de la habitación y lo único que hacía era observar minuciosamente cada movimiento que realizaba. Acomodó con suavidad una de sus manos en mi hombro y lentamente la deslizó hacia abajo haciendo que la manta cayera al suelo.


Justin: En la mochila hay ropa, es mía pero al menos esta seca. (Dijo en un susurro mirándome a los ojos) Báñate ¿vale? Yo voy a buscar alguna toalla.


Me miro en silencio durante unos segundos como esperando una respuesta que no llegó. Bajó la cabeza y dio media vuelta para salir por la puerta, cerrándola detrás de él. Me quede ahí de pie varios minutos, estática,  hasta que decidí acercarme al lavabo. Mi reflejo parecía tan roto como lo estaba yo por dentro. Había parado de llorar y ni siquiera me había dado cuenta. Quizás ya no quedaban más lágrimas que expulsar. Miré mi ropa, estaba completamente adherida a mi cuerpo y al estar mojada dejaba que mi ropa interior se transparentase. Mis pantalones cortos de pijama estaban hechos un autentico trapo. El barro casi los cubría por completo, igual que a mis piernas. Me dolían los pies por haber salido corriendo de casa descalza, y ahora el cansancio se hacía notar el doble. Era como si llevase una mochila de más de 10 kilos sobre mis hombros.


Justin: ¿Puedo entrar? (Preguntó después de dar un par de golpes en la puerta. Guardó silencio unos segundos esperando una respuesta) ¿Juliett?


Rápidamente abrió y miró asustado hacia la bañera para seguidamente dirigir la mirada hacia mí, que seguía mirándome al espejo. Suspiró pesadamente y dejó una toalla blanca sobre el lavabo para después pasarse varias veces la mano por el pelo, dejando a la vista una expresión de cansancio también en su rostro. Pasó la lengua por su labio inferior y con suavidad posó su mano sobre mi espalda. Mire su reflejo y me encontré con sus ojos por primera vez en todo el tiempo que llevábamos juntos. Le vi tragar saliva y rápidamente noté sus manos a ambos lados de mi cuerpo. Se movió y se puso justo detrás de mí. Sus dedos cogieron con suavidad el borde de mi camiseta y comenzaron a subirla lentamente. Inspiré y levanté los brazos para facilitarle la tarea. Justin siguió subiendo mi camiseta con lentitud hasta que acabé sacando la cabeza y la dejó caer al suelo. Me cogió el brazo con suavidad e hizo que me diese la vuelta quedando cara a cara con él. Inmediatamente los ojos se me volvieron a llenar de lágrimas. Tenerle tan cerca me hacía acordarme de aquel beso brusco y fuera de control que no debía de haberle dado, el desencadenante de todo el dolor.


Yo: Fue mi culpa… (murmuré sin poder detener más las lágrimas pero sin apartar la mirada de su rostro)


Justin frunció el ceño levemente y secó mis lágrimas con los pulgares de sus manos.  Se acercó más y plasmó un beso corto en mi frente. Cerré los ojos al sentir el contacto de sus labios cálidos sobre mi piel fría y al volver a abrirlos me rodeó con sus brazos mientras yo de nuevo rompía a llorar en silencio.


Justin: Nada ha sido culpa tuya, nena. Absolutamente nada. (Susurró mientras sus dedos se enredaban en mi cabello y otros me sujetaban firmemente de la cintura)

Yo: ¡No se que he hecho mal! (Exclamé en un sollozo) ¡No se que he hecho para merecerme esto, Justin! No lo se…  (gimoteé desconsoladamente)


La mano que Justin enredaba en mi cabello me apretó más junto a su pecho. En esos momentos era él quien me mantenía en pie. Su pecho subía y bajaba a una velocidad normal y no encontraba explicación a como podía mantener la calma incluso en esos momentos, con una adolescente histérica en sus brazos. Con rapidez y con ayuda de sus caricias en mi espalda,  mi respiración se fue sincronizando con la suya y las lágrimas dejaron de caer por enésima vez en el mismo día. Su cuerpo se separó del mío y temí caer en picado contra el suelo, pero el contacto de sus manos en mis mejillas y la pequeña descarga eléctrica que provocaba el tacto de su piel contra mi piel, lo impidieron.


Justin: Vamos, un baño caliente te sentará bien...


Asentí con lentitud y bajé la mirada igual que lo hacían sus manos hasta la cinta elástica de mis pantalones. Introdujo sus manos con calma a ambos lados de mi cuerpo y tras bajarlos un poco dejó que cayeran al suelo. Pasó una de esas manos por mi cintura y me presionó levemente indicando que avanzásemos hacia la bañera. Me quedé mirando el agua unos segundos. Humeaba ligeramente desprendiendo un calor que comenzaba a inundar el cuarto de baño empezando por empañar los cristales. Unas pequeñas olas provocadas por los dedos de Justin acabaron con la superficie lisa del agua. Miré su mano y ascendí por su brazo casi lleno de tatuajes hasta su rostro.


Justin: Si está muy caliente puedo echarle más agua fría. (comentó elevando su mirada hacia mis ojos y sacando la mano del agua)


Negué lentamente y volví a dirigir mi mirada al agua, que retomaba de nuevo su tranquilidad inicial. Inspiré con agonizante lentitud y expiré de igual manera. No entendía por qué todo me costaba tanto en esos momentos. Sentía que si me sumergía en el agua podía deshacerme ahí mismo, sin ningún tipo de esfuerzo. Y es que de alguna manera parecía un castillo de arena que con el mínimo soplo caería al suelo y nunca mas volvería a estar unida, que nadie sería capaz de volver a ponerme en pie. Noté como los dedos de Justin se entrelazaban con los míos y rápidamente aparté mi mirada del agua para dirigirla a sus ojos.


Yo: Báñate conmigo. (Dije rápidamente en un susurro)


Sus cejas se elevaron en señal de sorpresa. Lamió sus labios mientras me miraba penetrante intentando descifrar lo que quería decir con esas dos palabras, pero ni yo lo sabía. Solo tenía la sensación de que si él estaba conmigo nada malo podía pasarme., que no lo permitiría. Bajó su mirada a mis labios donde permaneció unos segundos y cerró los ojos con suavidad mientras se llevaba ambas manos a la cabeza. Dirigió su mirada al cielo y oí como un suspiro pesado se escapaba de sus labios.


Justin: Juliett, no… no creo que eso sea una buena idea. No en estos momentos (murmuró con delicadeza mientras negaba repetidamente)


Suspiré y tragué saliva mientras apartaba mi mirada, que empezaba a cristalizarse de nuevo, de la suya.


Yo: Tengo miedo (gimoteé) tengo miedo de que tu también te vayas, de que todos a los que quiero se vayan y yo sea la única que se quede aquí.

Justin: Hey, eso no va a pasar… (Susurró acariciando mi mejilla)

Yo: No quiero quedarme sola, no dejes que eso suceda, por favor…


Sus brazos me volvieron a sostener impidiendo que me derrumbase por la fuerza de mis sollozos. Apoyé mi cabeza en su pecho mientras notaba su respiración en mi oído. Odiaba sentirme así pero no sabía que hacer, como dejar de pensar en todo y como parar de llorar. Él era el único que en esos momentos podía calmarme, el único que podía controlarme incluso mejor que yo misma. Era como un salvavidas, como un mapa para una niña perdida a la que Peter Pan ya no va a ir a buscar porque le ha tocado crecer demasiado rápido. Como un suspiro de fantasía cuando la realidad te golpea con fuerza o como el ángel que aparece en tu oído derecho susurrándote que puedes con todo mientras al otro lado millones de monstruos te gritan diferentes vías de escape para huir del dolor. Un ángel dispuesto a luchar contra tus monstruos, a veces eso es todo lo que necesitas.


Justin: Nunca vas a estar sola. No va a ser tan fácil que te deshagas de mi, pequeña…



Dios, le ha dicho "pequeña"... ni "nena" ni "gatita" Awww ¡Es tan cuqui! ¡Tan adorable! Yo quiero uno así, ¿es mucho pedir? ¿tan imposible es? 
¿Que creéis que va a pasar? Yo tengo muchas ideas para los próximos capítulos, pero me resulta difícil tomar decisiones así que estoy un poco perdida... decidme que pensáis que podría pasar y yo ya os sorprendo. Suena bien ¿no? ;) Me quedan 3 días para comenzar de nuevo el instituto ¿¡¡¡Por qué!!!? No quiero mamá, no me hagas ir a ese infierno, a esa cárcel para niños, ¡yo quiero ser libre! así que supongo que estaré algo ocupada, sobre todo los primeros días hasta que me acostumbre. No os preocupéis si tardo en subir el siguiente que lo subiré algún día supongo muahahaha aun que creo que ya estáis acostumbradas a que os haga esperar, y por eso os quiero :P 
¡Espero vuestros comentarios!


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12 comentarios:

  1. Excelente. Me gusta, es tan dulce y a la vez un poco trágico. Eres una muy buena escritora, un beso venezolano para ti♡ Dios te bendice.

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  2. Awww!! Este capitulo fue PERFECTO!asdfhjklñ,lo re ame todo,Justin es un amor!me gustaría que pasaras que paso exactamente con Brock.... Subi pronto si? & si ya estamos acostumbradas pero vale la pena,un beso enorme & un abrazo psicológico!!!

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  3. Awwww! Que tierno Justin *-* Cómo cuida de ella. Me he enamorado jaja
    Espero impaciente el siguiente capitulo :)

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  4. LA VERDAD ES QUE NO SÉ QUE PUEDE PASAR EN EL PROXIMO CAP.
    QUE PORFIN ESTAN JUNTOS? IDK. SORPRENDEME!
    KISS<3
    ME ENCANTA LA NOVELA

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  5. SIGUIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENTE

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  6. ay llore :( es tan lindo justin con ella...porfis siguela pronto xD

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  7. Me encantó! Síguela pronto por favoooooooooorr, escribes demasiado bien, coml se te ocurren tantas buenas y perfectas frases?, en serio, fantástica, sigue pronto.

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  8. Continúa!!!! No nos dejes con las ganas, oye, podrías subir cada periodo de tiempo? Es que la última vez que dejaste de escribir, no volviste hasta unos cuantos meses después JAJAJAJAJAJJAJAJ, y como que nos dejas así por la historia: :O

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  9. Qué ternura, él sabe como tratarla en cada momento, me encantó :3

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  10. Podrías subir un capïtulo mega-largo? Todos te lo agradeceríamos hahahaha, sigue así Sandra, que lo haces genial, y oye, nunca te has replanteado en ser escritora de mayor?, porque sirves, y mucho, besos.

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  11. Un maratón, eso es lo que pido. Amo tu novela Sandra, síguela pronto pls <3 ¿se pasan por la mía? http://staystr0ngforme.blogspot.mx/ se los agradecería.

    Bueno un beso bien grandote, espero el siguiente capítulo.

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  12. Subeeeee porfiiii yaaaaaa y largo plis

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