Capítulo 58: Palabras

Rápidamente  Abrí la lista de contactos y le busqué. Escribir mensaje. 


Para: El chico que me vuelve loca
Hola, ¿Puedes venir a casa?



Enviar mensaje. Esperé unos minutos y decidí dejar el móvil en un lado de la cama al ver que no llegaba respuesta. Aún parecía que mi dormitorio guardaba su olor. Suspiré por la idiotez que acababa de pensar y me fijé en las fotos que tenía colocadas en la pared formando un corazón. Tragué saliva al verle a ella y a su sonrisa. Ayer ni siquiera me había dado cuenta de que estaba ahí. Mis ojos se cristalizaron con lentitud. No, no quería llorar más. Otra vez no. Cogí el móvil en un intento de vaciar mi cabeza de todos los pensamientos que comenzaban a acumularse. Lo desbloqueé. Nada nuevo. Lo tiré de nuevo al colchón y volví a clavar mi mirada en las fotos casi de forma involuntaria. Me puse de pie y me acerqué a la pared. Fijé toda mi atención en una de las fotos centrales, estaba con Brook y sin duda era una de mis favoritas. Una sonrisa amarga se dibujo en mis labios y una lágrima silenciosa comenzaba a deslizarse por mi mejilla. La cámara se disparó sola mientras nosotras reíamos por un comentario que Brook había hecho. Era natural y unas sonrisas enormes atravesaban nuestros rostros como si nada importase. Como si nada hubiese sido capaz de quitarnos la felicidad en ese momento. Esa foto era de antes del accidente y de la muerte de Tyler. Después la felicidad ya no había sido lo mismo. Sequé las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas rápidamente y quité la foto de la pared. La tiré a la cama y seguidamente quité cinco fotos más en las que salía con ella mientras mantenía las lágrimas en mis ojos sin dejarlas caer. Cogí un baúl no muy grande de madera en el que guardaba libros de cuando era pequeña y las metí ahí. Suspiré pesadamente recogiendo mi cabello en una coleta alta y me senté de nuevo en la cama. De nuevo el móvil entre mis manos sin ninguna noticia nueva. El corazón de la pared se había quedado deforme, como roto. Aunque a veces en la realidad no era muy diferente. Me acurruqué en la cama e intenté imaginarme que la almohada era su pecho y que su mano recorría mi espalda pero en lo único en que podía pensar era que no estaba, que no respondía al mensaje, que no había cumplido su promesa y que yo poco a poco estaba comenzando a hundirme de nuevo. 


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Mi madre dejó la maleta a un lado de la puerta de mi habitación cerciorándose de hacer el ruido suficiente para llamar mi atención. Separé ligeramente la cabeza de mi almohada y abrí los ojos para mirarla. Intentaba dormir aunque a penas estaba cansada. A veces es la única opción que te queda para evadirte de los problemas. Mi made se aproximó hasta sentarse a un lado de la cama. Le dediqué un suspiro pesado. No habíamos hablado desde la pelea de ayer, y por mi mente tampoco estaba la intención de hablarle hoy. 


Mamá: Deberías empezar a meter lo que no quieras que se te olvide. (Hizo una pausa intentando adivinar mi estado de ánimo en esos momentos. Fingí ignorarla) Juliett, va a estar bien, necesitas desconectar. 


Me giré hacia el otro lado dándole la espalda. No quería hablar con ella. No en ese momento y, por suerte, mi madre entendió la indirecta. Salió de la habitación cerrando la puerta tras ella. Miré la maleta vacilante. No pensaba hacerla. No me quería ir. Cogí el móvil que el día anterior había apagado y puesto sobre la mesita de noche. Justin no me contestó. Pasé mis dedos por la carcasa generando un pequeño ritmo mientras esperaba a que se encendiera. El aviso de un par de notificaciones más de las redes sociales hizo que el móvil vibrase. Las volví a ignorar y casi inconscientemente el tono de llamada ya estaba sonando en mi oído. Uno, dos, tres tonos. Salta el contestador. “El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura”. Cuelgo y tiro el móvil al colchón. Suspiro e intento controlar el nudo que tengo en el estómago. Debería estar aquí conmigo. Igual que ayer debería haber estado. Y por primera vez siento una necesidad de hablar con él y tenerle cerca que me asusta. Por primera vez siento que si no lo tengo a mi lado soy capaz de volverme loca.

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El ruido de la puerta de entrada cerrándose hace que despierte de un sueño poco confortable. Inconscientemente busco el móvil palpando el colchón y lo miro en busca de una señal que no encuentro. De un rastro de él. Pero sigue sin haber nada.  Y me siento sola. Me levanto de la cama y voy al baño. Me miro en el espejo y no me sorprende  mi aspecto. Parece que la tristeza se haya tatuado en mi cara. Abro el grifo y dejo caer el agua en mis manos formando una pequeña piscina que luego llevo a mi rostro. Cierro el grifo y oigo varios sollozos que vienen del piso de abajo. Me asombra que por una vez no sea yo la que se lamenta. 

Salgo al pasillo y me asomo por el hueco de la escalera lo más silenciosamente posible. La imagen que capta mis ojos me remueve el estómago y quiero hacer cien mil preguntas pero me muerdo la lengua y sigo en silencio en el mismo lugar de la escalera. De todo lo que podría haber pasado por mi mente, en ningún momento pensé que sería Mery el origen de ese llanto. Mi madre la consuela mientras pasa la mano por su espalda varias veces y le susurra algo al oído que no puedo llegar a comprender. Le señala el sofá y Mery toma asiento mientras mi madre va a la cocina y vuelve con un vaso de agua. Desaparecen de mi campo de visión y bajo un par de escalones para que vuelvan a estar a la vista. Hablan bajito, Mery entre sollozos. Me decido a bajar y preguntar que sucede pero antes de dar el primer paso mi móvil empezó a sonar en mi habitación. Subí torpemente los escalones que acababa de bajar y recé porque fuera él quien le daba vida a mi móvil, un poco así como hacía con todo, conmigo. Paré en seco tras cruzar el umbral de la puerta al verle observando serio la pared de enfrente de mi cama, la del corazón. Tomé aire lentamente un par de veces y  cogí el móvil del colchón intentando actuar de la manera más normal posible. No quería formular preguntas de cómo había llegado hasta aquí o de por qué había desaparecido todo el día de ayer y gran parte del día de hoy. Tampoco tenía por qué darme explicaciones de nada, supongo. Borré calmada el mensaje de la compañía telefónica que había hecho sonar mi móvil y esperé pacientemente a que fuera Justin quien hablara primero. No se hizo mucho de rogar.  


Justin: Está roto (dijo sobrio y con la voz áspera)


Me senté sobre la cama y le observé calmada. Humedecí mis labios antes de hablar y él se sentó a mi lado todavía contemplando la pared.


Yo: Todos los corazones lo están (murmuré) no es nada nuevo.


Reconsideró unos segundos mis palabras y finalmente me miró con el ceño fruncido.


Justin: ¿A que te refieres?


Suspiré y guardé un mechón de cabello detrás de mi oreja.


Yo: Bueno, no se, a todos nos falta algo o alguien ¿no? (tragué saliva y paseé mi mirada por las fotos que quedaban en la pared) Todos tenemos una parte del corazón rota por alguien o por nosotros mismos, solo que algunas personas saben ocultarlo mejor que otras. La vida nos jode a todos. (suspiré) Nadie se libra.


El silencio nos inundó durante unos segundos.


Justin: Debería haber estado aquí o haberte respondido a las llamadas, lo siento. 


Miré sus ojos oscuros a pocos centímetros de mí. Se le notaba cansado.


Yo: No, tranquilo. No es tu obligación cuidarme ni estar pendiente de mí. Está todo bien.

Justin: Te lo prometí.

Yo: Da igual, en serio. Tú ya tienes tus problemas como para además ocuparte de los míos. (dije con sinceridad y sintiéndome terriblemente egoísta con respecto a los últimos días) ¿Está todo bien? Tu madre, bueno, Mery estaba llorando en el salón…


Justin: Ha tenido una discusión con Dylan (dijo quitándole importancia)


Asentí y el silencio volvió a ahogarnos, esta vez durante algo más de tiempo. Jugué con mis dedos nerviosa sin saber que decir. Él seguía mirando las fotografías de la pared pensativo. Sabía que Justin no era de reír mucho pero estaba más serio de lo normal, como más ausente. Y, por una vez en mucho tiempo, quería ser yo quien se preocupase por él y no al revés. 


Yo: Y tú, ¿estás bien? (pregunté dirigiendo mi mirada hacia él)


Rápidamente sus ojos se encontraron con los míos y volvió a aparecer esa mirada que hacía tiempo que no veía, esa que intentaba atravesar por completo mis pensamientos y dejaba mi alma desnuda. Desvié mis ojos de los suyos y atrapé entre mis dientes mi labio inferior. Justin se puso de pie y agarró mi mano obligándome a imitarle. 


Justin: Ven (susurró y fuimos hacia la ventana que permanecía abierta)


Me soltó la mano y salió apoyando sus pies en el alféizar de la ventana. Dio un par de pasos cortos hacia su derecha y, apoyándose con habilidad en una cañería que bajaba por la fachada, se fue deslizando con cuidado hasta tocar con los pies la hierba del jardín. Dio un par de pasos atrás y miró hacia la ventana de mi habitación en la cual estaba yo apoyada, observándole. No hacía falta ni una palabra ni un solo gesto para adivinar lo que estaba esperando.


Yo: No pensarás que voy a hacer lo mismo ¿no? (Dije incrédula)

Justin: ¿Por qué no? A penas son unos metros.

Yo: ¿Y si me caigo? (Pregunté insegura)

Justin: No voy a dejar que te caigas. 


Dicen que un hecho vale más que mil palabras, y que a éstas tarde o temprano se las acaba llevando el viento. Yo creo que hay palabras que nunca se acaban yendo del todo.  Algunas tienen tanto poder que deciden grabarse en nuestras cabezas y atormentarnos al recordarlas o que se graban a fuego en corazones rotos y pese a que en un principio parezca que vayan a acabar de destrozarlos, son la única pieza que consigue mantener a los demás trozos unidos. Pero las subestimamos sin saber que, la mayoría de veces, solo basta un par de ellas para impedir que una persona se hunda. No vacilé ni un solo segundo más al oír como las suyas habían sonado a promesa.
Decidida apoyé uno de mis pies en el alfeizar de la ventana para luego apoyar el otro. Mis piernas comenzaron a temblar y la adrenalina que causaba el hecho de sentirse en peligro inundó cada poro de mi piel. Tras dar con lentitud extrema los pasos necesarios para llegar a la cañería me agarré a ella con ambas manos y, apoyando mis pies en los pequeños desniveles que se creaban en las uniones entre cañerías, llegué al suelo sana y salva para mi sorpresa. Justin humedeció sus labios rápidamente y me hizo un gesto con la cabeza señalando su moto e indicándome que le siguiera. Paró en seco en cuanto llegó frente a la moto. 


Justin: Sube (dijo apoyando ligeramente su mano en mi espalda)


Le miré con el ceño fruncido sin saber por qué quería que yo subiera primero pero al ver que me ignoraba obedecí sin vacilar. Subí echándome hacia atrás lo máximo posible, dejando hueco delante para que él pudiera sentarse pero, rápidamente, él se subió detrás de mí y me empujó suavemente hacia delante, pegándose por completo a mi espalda, haciéndome sentir su respiración en mi nuca. Noté sus manos en el dorso de las mías y delicadamente las guió hacia el manillar. Se aseguró de poder controlar la moto y poco después el motor comenzó a rugir haciendo que mis piernas temblasen y mi corazón aumentase las pulsaciones llevándolas casi al extremo. Noté el calor de su boca cerca de mi oreja.


Justin: Cierra los ojos (murmuró todavía con la voz áspera)

Yo: ¿Qué? (Pregunté sorprendida y con miedo en mi voz)

Justin: Confía en mí. 


Eso fue todo lo que dijo antes de que el viento comenzase a chocar con fuerza en mi cara, antes de que sus manos apretasen las mías con fuerza, antes de que cerrase los ojos y confiase en él. 




Feliz año nuevo!! Está claro que uno de mis propósitos para el 2014 es escribir más seguido y no dejar el blog durante tanto tiempo abandonado. Me asusté al ver que llevaba más de dos meses sin escribir, solo espero haber seguido en la misma linea en la que estaba y que os haya gustado este capítulo. Espero que acabéis el año de la mejor manera posible y que empecéis el 2014 muchísimo mejor. Gracias por estar siempre ahí :)

Un beso enorme! :)

8 comentarios:

  1. Me encantó, re tierno Justin :)) Síguela porfa <3

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  2. AWWWWWWW. ME ENCANTA. SUBE PRONTO CIELO:)

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  3. Holiiii soy NEW READER jajaja me ENCANTA tu 1ª novela y de esta tmbnn eres la mejor Shawty jajajajaja.......

    - Visita mi nove plzz!!!!! --> http://www.dejameamarteamimanera.blogspot.com

    (Pdta. Folllow me --> @hipstagirl3621

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  4. Aiññ ♥ Espero que tu propósito se cumpla :B Feliz Año!

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  5. Hola, me pasaba para decirte que adoro tu manera de escribir, la manera por la que te expresas por medio de las palabras, es impresionante. Yo he empezado una historia y se que no llegará a ser tan buena como esta pero aún así, aunque se que soy una pesada porque ya te he enviado un tweet me gustaría saber tu opinión ya sea algo bueno o malo porque las criticas negativas también me pueden ayudar, gracias. Un beso.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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